Es casi imposible que hoy por hoy, ya entrados en 2018 y publicados todos los rankings de lo mejor de 2018, no sepas quienes son Larkin Poe. Salvo que hayas pasado un par de años metido en una cabaña en medio del bosque sin acceso a internet.

Si ese es el caso, te agradezco que lo primero que hayas buscado haya sido El Blues Que Viene. No te molestes en buscar quienes son Amaia y Alfred, ni lo nuevo de Justin Timberlake. Pasa, que voy a hablarte de las hermanas Lovell y como han puesto esto del blues patas arriba.

Las hermanas de Georgia, Rebecca (guitarra y voz) y Megan (lap steel y coros), ya llevaban unos cuantos años dando coletazos en la escena musical americana, de la mano de su hermana y con un nombre distinto.

Pero ha sido en su tercer disco, Peach, donde han encontrado la manera de hacer versiones modernas y auténticas a la vez de temas clásicos de Robert Johnson, Ram Jam o Son House, entre otros.

Armadas de armonías vocales, melodías pegadizas, palmas y la maestría de la hermana mayor, Megan, al lap steel, pero con muchos efectos sonoros, y con un contrapeso de temas propios mucho más animados, se puede decir de forma unánime que Larkin Poe molan. Y que aparezca alguien que mola siempre es bueno.

Una mitad de Larkin Poe

Megan al lap steel

Molan porque están consiguiendo hacer los clásicos como propios. Molan porque están cargadas de autenticidad. Porque comparten cada avance que van haciendo a través de las redes sociales, con homenajes póstumos o versiones porque sí. Y molan porque son capaces de conectar con la esencia del blues, y pintarla como jóvenes del siglo XXI. Son un ejemplo perfecto de lo que tiene que ser el blues que viene.

Abrir un disco con Come on in my Kitchen es una apuesta muy atrevida. La versión de Robert Johnson es toda una declaración de intenciones. Lap Steel, el zumbido y las palmas de Rebecca es todo lo que se necesita para hacer una versión gloriosa por lo sencilla (que no simple) y atractiva. Esta combinación de armonías entre la guitarra y la voz, la técnica al slide y el ritmo esencial, podrían dar a entender que nos vamos a encontrar con un disco del blues tradicional.

Nada más lejos de la realidad. Ya que en Freedom nos encontramos con suaves sintetizadores, una guitarra más venenosa, bases rítmicas más elaboradas, pero manteniendo su estilo.

El ritmo sigue subiendo con Black Betty, de Ram Jam. Esto se aleja de la cabaña del Mississippi, pero conserva ese toque Larkin Poe, con su ritmo marcado y sus guitarras. Este toque se va a ir repitiendo a lo largo de todo el disco. En algunos de sus temas originales, como en Look Away o Pink & Red, también la seguirán utilizando e incorporan samplers o sintetizadores. Se mantienen en el filo de la navaja, entre un mundo y otro, con un equilibrio hipnótico.

Las hermanas Larkin Poe disfrutando

Duelo de hermanas

Preachin’ Blues es el melocotonazo del disco. Sin lugar a dudas. No sólo es la guitarra, una vez más, excelente. Permitidme insistir una vez más en el trabajo de Megan Lovell al lap steel. Si queréis encontrar un instrumento tradicional convirtiéndose en sexy y desafiante, escuchadla a ella. La canción pasa del porche de Son House, a ritmos y coros tribales, porteada por las voces religiosas de las hermanas, (I’m gonna get me some religion, I´m gonna join the Baptist church, I’m gonna be a preacher, so I don’t have to work).

John the Revelator sigue la misma senda. Una manera de pintar los temas tan tradicionales y tan religiosos con tonos tan oscuras, que no sabes si habla del amor o del miedo a Dios. Los dos temas te retrotraen a las dinámicas tradicionales del blues del Delta, conservando la esencia de los originales. Una religión, llena de dudas, intereses y manchada, por la fuerza de las guitarras y por las letras.

Cast away o Wanted Woman son temas más modernos, pero no por eso dejan de ser especiales, cada uno a su manera. Sin embargo, el espíritu del blues rural guía a Tom Devil que cierra el disco. La voz de Rebecca predica desde el púlpito, diciendo que hay gente que cree que el diablo ha muerto (y no es así). Las botas pisan las tablas y las palmas repican al sermón, mientras el órgano acompaña, monocorde, los coros. Acaban el disco sin guitarras.

Una demostración de fuerza. No las necesitan. Larkin Poe tiene de su lado el espíritu del blues del Delta. ¿Y tú? ¿Estás de su lado?

Si sólo tienes 10 minutos:

– Come on in my kitchen

– Freedom

– Preachin’ Blues

– Tom Devil

El temazo:

– Preachin’ Blues.

Dónde encontrar a Larkin Poe.

¡O en tu tienda de discos más cercana!

Escrito por J