JARED JAMES NICHOLS – Black Magic

Jared James Nichols es, en muchos sentidos, una fuerza de la naturaleza. Casi dos metros de alto, melena rubia y abundante, bíceps del tamaño de mi muslo. Como un dothraki al que le hubiesen puesto una guitarra en las manos para la foto. Además, la estética motera que gasta tampoco marca su camino hacia el blues.

Como pregunta y reflexión: ¿Cuándo lo hace? Botas manchadas de barro, cadena en la cartera, chaqueta vaquera sin mangas y una camisa de leñador por debajo. Parece un aprendiz renegado de Zakk Wylde.

Por suerte para todos nosotros, Jared James Nichols abraza el blues/rock de arriba abajo y con fuerza. Con mucha fuerza, una sonrisa de oreja a oreja y un feeling brutal. Brutal en el sentido de enorme y de poderoso también.

JARED JAMES NICHOLS

Con sus guitarras a las que arranca directamente la pastilla del mástil, y con un fingerstyle que hace las delicias y las pesadillas a partes iguales de profesores de guitarra, Jared James Nichols tiene un estilo característico. En primer lugar, por su tono agresivo, sucio (tirando a oleoso), grueso y sureño. Como si no te hubieras lavado después de un par de semanas trabajando en la granja. Después, por poner toda su fuerza física al servicio del blues. En los ritmos, en los vibratos, al agarrar y estirar las cuerdas con los dedos, en los bendings, y en su voz, que sale de su cuerpo a chorro.

Jared James NicholsObviamente, no estamos descubriendo nada. Su anterior trabajo, Old Glory and the Wild Revival, con su single Playin’ for Keeps, ya fue un pelotazo que le abrió las puertas a telonear a Zakk Wylde, Lynyrd Skynyrd y a ZZ Top. En directo, los que lo hemos visto, sabemos que no tiene un set especialmente largo de temas propios (hasta que sacó este discazo), pero siempre encuentra temas que versionar y llevar a su terreno, como Mississippi Queen, de Mountain, que lo borda.

BLACK MAGIC

BLACK MAGIC es el segundo trabajo del gigante rubio de Wisconsin, y suena como una tormenta de Blues Power. Al grito de guerra de Albert King (una de sus influencias, como puede verse en los bendings) Jared James Nichols se sube a sus Gibson y te lleva, como un Dios del Trueno, por su personal visión del hard-blues. Es de recibo recordar que el disco se ha grabado en los estudios de Tom Perry (hijo de Joe Perry y coautor de algunos de los temas del disco) y de Johnny Depp (que no necesita presentación).

Last Chance abre el disco con un pequeño ejercicio de técnica guitarrística y efectos, para que un solo de batería (a quien dedicaremos luego un párrafo) lo lance a tu yugular con un riff con del hard-rock de los 80 con retazos evidentes de blues. Gritos desgarrados y risas te llaman. Gimme all you´ve got. Dame todo lo que tengas. Y él da ejemplo con un solo rabioso y lleno de feeling. Han hecho bien en lanzarlo como single del EP.

Jared James NicholsThe Gun, le sigue. Pura potencia, orientada al blues. «El río profundo, la montaña alta, la lluvia viene y caerá del cielo«. Una demostración de combinar puños en alto y un ritmo pesado y con groove como un panzer que no siempre necesitan la guitarra ni la voz. Don´t be scared te acerca al sótano con poca luz del álbum (de verdad, no tengas miedo, baja los escalones) con sonidos más graves y sólidos que recuerdan a Audioslave por momentos. Honey Forgive me es un tema demasiado corto, para lo atractivo que es (por cierto, creo que ninguna canción llega a los tres minutos), y sorpresivamente funkioso para el estilo del disco, aunque no deja de ser estupendo ver a JJN desenvolverse en otros estilos.

Lo demuestra también en Home, donde recoge sus influencias sureñas, con un tema mucho más alegre que los anteriores, y nos revela que sí, al slide también lo da todo. La estela la sigue Got to have you, con un ritmo boogie acompañado con muy buen gusto por la guitarra y la voz. En estos temas, es la base rítmica la que brilla como un fuego.

EL BLUES QUE VIENE

Lo que os decía antes. No puede hablarse de este disco sin hacer especial mención al dúo sueco a cargo de la sección rítmica. Firmes como el rumbo de un drakkar, llenos de groove como… como un vikingo con groove, crean el escenario perfecto para que las voces, el ambiente y las guitarras hard-bluseras de Jared James Nichols sean las protagonistas. Son un lienzo perfecto, donde el feeling consigue transmitirte cada gemido de la guitarra y que lo sientas en los huesos. Quien te diga que esto suena demasiado alto, y que no puede ser, invítalo a una buena cerveza y siéntalo a escuchar esos bendings. Ese vibrato. Hasta que se os desencaje la mandíbula.

Si va a ser este hard-blues que nos pone los pelos de punta, que destila sentimiento, que tiene metal y boogie a partes iguales, y que nos despereza del estilo de siempre, por mí, vuelve cuando quieras Jared, Cuando quieras.

Si sólo tienes 10 minutos:

  • Last Chance
  • The Gun
  • Honey Forgive Me

El éxito: 

Dónde encontrar a Jared James Nichols.

¡O en tu tienda de discos más cercana!

Escrito por J