HANNAH WICKLUND & THE STEPPING STONES

Este enero de 2018 hemos estado de suerte. Hannah Wicklund y su trio de blues-rock, the Stepping Stones, han sacado su segundo EP, homónimo. Empezando este blog y en mes de febrero, me la juego y os aseguro que va a ser una de las revelaciones del año. ¿Quieres saber por qué?

Algunos probablemente ya la conocéis. Estuvo por España a finales de 2017. Seguro que disfrutasteis de su espectáculo enérgico, su voz potente y sus guitarras poderosas. Hannah Wicklund nos trae toda esta energía en un disco lleno del rock de los ’70 que hará las delicias de los amantes de Tom Petty o de Fletwood Mac.

Si algo me ha dejado completamente fuera de juego, es la capacidad que tiene Hannah Wicklund para generar emociones a través de la guitarra y la voz, así como las dinámicas que tienen las canciones. Variando, no sonando dos de manera idéntica, y siempre buscando un cambio de ritmo al estilo de Rush (otra de sus influencias) que dé una marcha extra al tema, y que deja boquiabierto al público.

Hannah Wicklund a la guitarra

Un momento de Inspiración

Porque la buena de Hannah, afirma que cuando toca y compone, piensa únicamente en el público. En palabras suyas, “un disco no deja de ser una tarjeta de presentación para un concierto”. A lo mejor no anda desencaminada y es por eso que el periodo más largo que ha estado sin tocar en los últimos nueve años son cuatro semanas.

Una vez acabada la gira europea, Hannah Wicklund aúna sus influencias de Petty, Jeff Beck, Fletwood Mac y Hendrix, y entra en el estudio de grabación. En cuanto lo acaba, en un plazo de siete días y a la vieja usanza (nada de grabar pistas por separado), decide que la mejor promoción es pasear el disco. Ella es la líder de la banda, tanto musicalmente como artísticamente, y está llevando su música como un cohete a lo más alto.

Vamos al lío, Hannah Wicklund & the Stepping Stones. De Hannah Wicklund & the Stepping Stones.

Hannah nos dice: “Bomb through the breeze trata de ser capaz de dar tu opinión, pese al ruido que nos rodea. Y cuando hay mucho ruido, es necesario a veces subir el volumen”. Pues amiga, lo consigues. Con una entrada sonora, ritmo muy marcado, un riff fuzzeado y la voz alta y clara de Hannah, que lleva por las progresiones de acordes, el disco abre con la tónica que va a seguir unos cuarenta minutos. Puro rock setentero con evidentes toques de blues. Lo mismo sucede con Ghost, que ha sido el segundo single del álbum, siguiendo la estela del tema anterior. Un riff con muchísimo groove, y la memoria de un rencor que aumenta a medida que se desgrana la letra y la guitarra.

Hannah Wicklund cantando

Un espectáculo de voz y guitarra

Quisiera destacar una característica muy importante acerca de la guitarra. Éste no es uno de esos discos orientados a los solos del líder de la banda. Por mucho que tenga calidad para hacerlo. Lo solos están siempre orientados a la canción y tienen un toque que recuerda a Joe Walsh, ya que nunca son especialmente largos, siempre melódicos y dinámicos.

Looking Glass, apunta desde el principio a balada. Pero poco a poco va cogiendo energía y te eleva del suelo. Probablemente, el tema más evocador y emotivo del álbum, con una formación más completa, con coros y órgano, y con un solo épico como merece la canción. ­Mama Said continúa la cadena de temazos, sin bajar el pie del acelerador. Probablemente el tema más completo del disco, y uno de los pocos en los que la guitarrista se permite darlo todo vocalmente y sacar fuego del mástil de la guitarra.

On the Road y Strawberry Moon siguen la misma fórmula de dar protagonismo a la voz, que se puede lucir especialmente en estas pistas, y una guitarra sorprendente en materia de las dinámicas de la canción. El secreto mejor guardado del disco es Crushin, con su base rítmica amenazante, la voz de Hannah Wicklund que desboca a los caballos a su voluntad y la guitarra, que los doma a su voluntad y nos muestra un control sobre la potencia que nos lleva de vuelta a los ’70. Después, claro, nos sabe a poco Too Close To You, más cercano al indie-rock actual, gracias al riff fuzzeado y coros de los que The Donnas estarían orgullosas.

El disco cierra con una bajada del ritmo, y se despide con dos baladas, una de ellas acústica; Meet You Again y Shadow Boxes and Porcelain Faces, en las que puede dejar que la sensibilidad tome el control de su voz, y deslumbre en un registro que no me esperaba viendo la tónica del disco.

Si echáis de menos el espíritu valiente, enérgico del blues-rock de los setenta, Hannah Wicklund os encantará. Y si no es así, os recomiendo darle un tiento, porque será uno de los discos del año.

Si solo tienes 10 minutos:

– Bomb Through the Breeze

– Looking Glass

– Mama Said

– Crushin’

El hit:

– Crushin’

(Pero a falta de vídeo, os dejo Crushin’ en la playlist y Bomb through the Breeze aquí)

Dónde encontrar a Hannah Wicklund & the Stepping Stones.

¡O en tu tienda de discos más cercana!

Escrito por J