GRETA VAN FLEET – From the Fires

Ha sido difícil no encontrarse este año a Greta Van Fleet hasta en la sopa. Desde el primer EP en abril de 2017, con sólo cuatro canciones, Highway Tune se colocó el primero en las ventas de iTunes. Aún no han acabado de trazar las fechas para sus conciertos en Europa, pero ya cuelgan carteles de Entradas Agotadas.

A lo mejor tienes suerte y aún no los has oído, así que, si te gusta el hard rock de los 70’ déjame traerte buenas noticias. Ponte los cascos y prepárate para llevarte una alegría.

Pero, empecemos por el principio.

¿Quién demonios son Greta Van Fleet?

Greta Van Fleet son los hermanos Kiszka (Josh, Jake y Sam) y su vecino Wagner. Nativos de un pueblecito llamado Frankenmuth, con obvia historia alemana, de poco más de 5.000 habitantes en Michigan.

Son cuatro chavales haciendo rock en su garaje y haciendo canciones de Cream, Free, The Who, Bad Company y Led Zeppelin. ¿Qué tiene de malo? Al fin y al cabo, todos hemos empezado en algún sitio.

Pero ¿por qué han armado tanto revuelo?

Greta Van Fleet

Pinturas de guerra

Porque es como si hubiésemos encontrando un disco perdido de Led Zeppelin. Las canciones suenan como ellos, usan los mismos efectos vocales, las paradas, los cambios de dinámicas y ritmos, hasta las canciones acústicas imitan los rasgueos de Led Zep.

En cuanto a méritos propios, hay que decir que voz de Josh Kiszka, te lleva de vuelta a los 70. Llega a los tonos agudos, transmite la energía y el rollo auténtico de la banda. Tiene los tonos nasales de Plant, la fuerza de Daltrey y la energía de Geddy Lee. Es una voz del hard rock primerizo que bebe del blues.

El resto de la banda no le anda a la zaga. Sí, obviamente están muy y muy influenciados por Led Zeppelin, ellos mismos no lo esconden. Pero una cosa es estar influenciado y otra es ser capaz de hacer canciones que creerías que Page, Plant, Jones y Bonham han firmado. Ser capaz de transmitir esa energía, la sensación de ser los más guays del barrio, es algo muy especial, y que los hermanos Kiszka han logrado.

Más allá de la cuestión de a quién suenan, el revuelo viene porque en una época en la que escasean las bandas que regalan música auténtica y la energía del rock and roll se siente en los discos, de principio a fin, Greta Van Fleet nos hace creer que hay gente ahí fuera que sigue manteniendo la llama encendida.

En palabras de Sam Kiszka, “Mucha de la música actual se hace por motivo incorrectos. No lo hacen para cambiar el mundo. Lo hacen para ganar dinero”.

¿Y cómo suena el disco?

Greta Van Fleet

Siempre dispuestos a montarte un buen show

From the Fires abre con Safari Song. Un melocotonazo de los Buenos. Riff de guitarra y berrido desde lo más profundo de la garganta de Josh Kiszka, para engancharte con toda la banda. El objetivo no es deslumbrarte con su técnica, sino impresionarte con canciones muy trabajadas, un groove dulce y duro a la vez y una guitarra que acompaña a la voz a la perfección. Edge of Darkness, el siguiente tema, mantiene la fórmula: la voz aguda y desgarrada, la guitarra y los pequeños licks que van desgranándose en medio de la canción, una batería salvaje que clava los parones, para acabar en una dinámica épica de un solo que se funde con los gritos y te levanta del suelo. Funciona, palabra.

Flower Power es el tema acústico que a nadie le hubiera extrañado encontrar en Led Zeppelin III. El propio nombre ya lo deja entrever. Mandolinas, coros agudos, un hammond haciendo ambiente. En el mismo cambio de dinámica, un clásico del soul, A Change is gonna come. Entre el órgano y los coros, junto con la banda, Greta Van Fleet tiene una aproximación muy rockera y respetuosa a la vez con el clásico de Sam Cooke.

Y entonces llega Highway Tune. Los gemidos a lo Black Dog, el riff persistente de una Gibson, los “oh mama” que se desvanecen en la oscuridad… sí, suenan a lo que suenan, pero sorprende que unos chavales de 21 años sean capaces de hacer un tema tan glorioso de una forma tan adulta, con una maestría increíble en las dinámicas de la canción. En temas como éste o en Meet on the Ledge, se aprecia no sólo el obvio trabajo de la voz, la batería y a guitarra, sino de las capacidades de Sam como multiistrumentista, a la guitarra o al órgano.

Greta Van Fleet

Greta Van Fleet recuperando la esencia del rock

Como todo buen primer disco, demuestra que han tenido tiempo para trabajar los temas y no lo han perdido. Talk on the Street, aparte de seguir la épica bélica para la letra (acuérdate de los días en los que no había a quién vencer, sígueme a la montaña del sol, olvidándonos del fin, ya que tu nueva vida ha empezado) sigue con un ritmo setentero que hace las delicias. Para concluir el disco, Black Smoke Rising, donde la voz de Josh abarca el mayor registro y espectacularidad del disco, y suena como uno de los temas más comercializables de la banda.

Entonces… ¿Qué?

Seguro que habrá mucha gente que les eche en cara que suenan como una copia de Led Zeppelin. Y yo que me alegro. Cuesta tanto encontrar discos que huelan al sudor y al whiskey que se han gastado al hacerlos, que a mi no me queda otra que celebrarlo. Greta Van Fleet se te mete en la oreja, y cuando esta noche te descubras con más ganas de seguir escuchándolos, porque te llevan de nuevo a cuando el rock and roll eran excesos y pasión, ya les darás las gracias.

Si sólo tienes 10 minutos:

  • Safari Song
  • Highway Tune
  • Talk On The Street

El temazo:

Dónde encontrar a Greta Van Fleet.

¡O en tu tienda de discos más cercana!

Escrito por J